Wall Street, la bolsa, ha entrado en una fase de “miedo a quedarse en el lado equivocado”, y esto se traduce en seguir apostando por el software en vez de la disrupción por IA. Lo que inicialmente empezó como una venta masiva en software ha terminado extendiéndose a industrias que, hasta hace nada, se consideraban relativamente a salvo de la automatización de la IA.
El detonante de todo esto fue la presentación de un plug-in de IA legal por parte de Anthropic (detrás del chatbot Claude). Esta presentación encendió la idea de que herramientas cada vez más capaces podrían erosionar modelos de negocio establecidos. Especialmente los basados en suscripción y software empresarial. Esto realmente no es una sorpresa, pero lo que ha cogido por sorpresa a la industria, es que esto está ocurriendo a una velocidad mayor de la esperada.
Para tener un contexto. El S&P 500 de Software & Services incluye a las principales empresas estadounidenses de software de aplicaciones, software de sistemas, consultoría de IT y procesamiento de datos. Pues bien, estas empresas han perdieron en torno a 2 billones de dólares desde su pico del pasado mes de octubre. Es decir, hace únicamente cuatro meses. Hay que recalcar 2 billones (dos millones de millones de dólares; 2.000.000.000.000 dólares). Una parte muy significativa del retroceso se concentró en apenas dos semanas, en paralelo a una oleada de mejoras y lanzamientos de modelos de IA.
Entre los grandes damnificados aparecen caídas muy pronunciadas en Atlassian (Software de Colaboración y Productividad), Intuit (Software Financiero y Contable) y Workday (Gestión de RRHH y Finanzas). Nombres como Salesforce (Gestión de Relaciones con el Cliente basada en la nube), Adobe (software de creación, edición y gestión de documentos y experiencias digitales; Photoshop, Illustrator, Premiere Pro, After Effetcs, etc.) o CrowdStrike (Ciberseguridad basada en la nube) también retroceden con fuerza. La tesis del mercado no es tanto “la IA mata al software” sino cómo “la IA cambia el valor del software”. Si la IA puede replicar o abaratar funciones que hoy se pagan a un precio elevado, el poder de fijación de precios y las expectativas de crecimiento se resienten.
Volviendo al tema en cuestión, el miedo infundado por la IA no se quedó en las tecnológicas. En cuanto se empezó a hablar de ganadores y perdedores, el nerviosismo saltó hacia quienes financian o tienen exposición crediticia al sector. Según ha dado a conocer Reuters, la peor racha del software en más de tres años también presionó a grandes gestoras alternativas por el temor a su exposición a préstamos y apalancamiento ligados a empresas de software. Además, el banco europeo de referencia en Europa, el BNP Paribas, estima que aproximadamente una quinta parte del mercado préstamos privados está expuesto al software, un dato que ayuda a explicar por qué el contagio se amplificó tan rápido. Es decir, que hay temor de que puedan comenzar desde impagos hasta rebajas de valoración. Y eso es un plaga, pues se contagia a quienes prestaron ese dinero (fondos y gestoras), amplificando las caídas.
Tras el software, la próxima víctima de la IA es el mundo de los servicios financieros de oficina. Hablamos de corredurías de seguros, analítica de datos y servicios legales. El catalizador del miedo fue Altruist. Esta compañía introdujo funciones de planificación fiscal apoyadas por IA, elevando el miedo a que tareas complejas, tradicionalmente reservadas a asesores con sueldos elevados o a plataformas con mucha información, pasen a estar al alcance de herramientas automatizadas. Acciones de compañías asociadas a estos negocios han sufrido importantes caídas, y la presión alcanzó a proveedores de índices y datos. S&P Global se hundió con fuerza en febrero haciendo que compañías tocaran niveles cercanos a mínimos de cinco años por el temor a un golpe en su negocio de servicios legales.
Seguimos por las firmas de servicios inmobiliarios (asociadas a comisiones elevadas y un gran componente humano). Las firmas más importantes de la industria experimentaron en febrero una caída en bolsa en torno al 12% y 14%. En lo que respecta a seguros, la compañía Insurify lanzó una herramienta comparadora con IA dentro de ChatGPT para comparar precios de seguros de coche, y el mercado lo leyó como una amenaza directa para el intermediario tradicional en productos “simples”.
El índice de seguros del S&P 500 registró su mayor caída diaria desde mediados de octubre, y los grandes brokers han pasado una muy mala semana. La banca de inversión Morgan Stanley, indica que los productos sencillos (auto, hogar, seguro de vida temporal, etc.) serían más vulnerables, mientras que las aseguradoras de mayor valor podrían integrar IA para mejorar análisis y suscripción para evitar ser sustituidas.
Para terminar, el avance de la IA sigue poniendo aún mayor precio a nuevos tipos de oficinas como las de transporte, logística y camiones. Aquí el protagonismo lo tiene Algorhythm Holdings, una firma centrada en IA logística (nada mal para una compañía que nació vendiendo máquinas de karaoke). Gracias a su plataforma SemiCab permitió a clientes aumentar volúmenes de carga entre un 300% y un 400% sin incrementar plantilla operativa.
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