Acabamos de entrar en un momento que llevaba meses gestándose en silencio y donde la jugada de Trump está completándose ahora. Estados Unidos acaba de mover ficha en uno de los asuntos más tensos de la tecnología global y lo ha hecho por la vía más pragmática posible. La administración Trump permitirá a NVIDIA vender sus GPU de IA a China, pero aplicando un recargo del 25%. No es un gesto simbólico, ni una concesión diplomática bajo cuerda, es un acuerdo económico de supervivencia para una industria que vive de exprimir cada oblea disponible en un mercado donde la demanda no deja de multiplicarse.
El movimiento se puede ver desde dos enfoques distintos: o bien EE.UU. ha cedido a la presión de China, o bien, quita las sanciones a costa de que cada GPU que se venda tendrá una rentabilidad tremenda, un 10% más que lo que pedían antes. Por lo tanto, la pregunta está en el aire y es bastante obvia: ¿Hasta qué punto es un giro real en la política de contención tecnológica hacia China o simplemente una válvula de escape para evitar que NVIDIA pierda negocio mientras Washington mantiene el control?
La clave de la historia es sencilla. NVIDIA recupera acceso al mayor mercado de IA del mundo fuera de Estados Unidos, y lo hace con un margen extra que llega directamente a las arcas norteamericanas. No hablamos de carta blanca, porque las ventas estarán limitadas a clientes chinos aprobados uno a uno (lo decide el Departamento de Comercio), pero sí de un movimiento que, en la práctica, restablece parcialmente el flujo comercial que las restricciones habían cortado.
Por lo tanto, siendo esta una maniobra de Trump que pone el foco en NVIDIA, también es cierto que lo hace en un momento clave, puesto que como vimos, CUDA 13.1 con CUDA Tile se presentó a finales de la semana pasada, y ahora viene el golpe desde La Casa Blanca. Ni mucho menos esto es casualidad, está todo más que pensado, y por tanto, Trump solo estaba ganando tiempo ofreciendo algo que China no iba a querer: pagar un 15% más por las H200, pero, ¿y ahora?
Lo interesante del asunto es que volvemos al equilibrio clásico entre seguridad nacional y competitividad industrial, un punto medio que parecía imposible hace apenas un año. Trump ha transformado la prohibición total en un modelo mixto que combina control político, presión económica y recaudación con una guinda, una zanahoria tremenda, como es CUDA Tile y las promesas de acelerar la IA como jamás se ha visto, eso sí, con NVIDIA de la mano. Entonces, ¿por qué piensa cobrarles más a los chinos?
El 25% sirve para compensar el riesgo estratégico (según la lógica de Washington) y a la vez garantiza que el dinero que China gasta en chips de IA no solo va a NVIDIA, también pasa por caja estadounidense. En cambio, China consigue hardware potente, aunque no el más avanzado que NVIDIA planea para 2026, y lo consigue con un sobreprecio que probablemente asumirá mientras desarrolla alternativas domésticas.
Para NVIDIA este giro es oro puro. El mercado chino representaba miles de millones antes del bloqueo y la compañía estaba en una posición incómoda, atrapada entre su obligación de cumplir con las normas estadounidenses y la presión de sus socios asiáticos. Ahora recupera ventas legales, amplía su alcance y mantiene su catálogo de gama alta (como Blackwell) bajo estricto control en Estados Unidos para evitar problemas con el regulador. Es un equilibrio que Jensen Huang llevaba tiempo pidiendo sin decirlo en voz alta.
A nivel industrial, el impacto puede ser enorme. China podrá seguir entrenando modelos avanzados (no punteros, pero sí competitivos) sin recurrir solo a chips alternativos de Huawei o Biren, y eso ralentiza la fragmentación tecnológica global.
En cambio, Estados Unidos conserva la posición dominante en la cúspide del hardware de IA, que sigue siendo inaccesible para China por ahora. Es un tira y afloja que reduce tensiones sin renunciar al control, o dicho de otra forma, es el control de un país a través del hardware y el software del que te lo vende, además, pagado a precio de oro.
Y claro, sabiendo que China está centrada en sus empresas y sus GPU de IA, ¿va a aceptar ir quedándose cada vez más atrás debido a la imposibilidad de coger a EE.UU. o va a pagar el sobrecoste sabiendo que se usará para impulsar más el desarrollo de NVIDIA y mantener, evidentemente, la ventaja estratégica? Quizás el momento disruptor esté fuera de las GPU, dentro de la luz EUV, porque, ¿qué pasaría si antes de terminar la década China tiene su propio escáner para bajar hasta los 2 nm?
Es por esta pregunta por la que EE.UU. está en la misma carrera, y la peor parada será Europa, que, quizás, es hora de que espabile y cree su gigante en semiconductores de una maldita vez para poder plasmar sus diseños de hardware en obleas avanzadas y ser independiente a su socios. La lucha en la distancia a dos es realmente a tres, porque para la IA se necesita hardware, escáneres EUV y obleas avanzadas junto con packaging de último nivel. Quién mueva mejor sus cartas ahora tendrá la ventaja en el futuro.
Para poder comprar, aprovechar las promociones y utilizar los medios de pago en nuestro sitio es requisitio estar correctamente registrado. En ningún momento recibirá correo electrónico que no haya solicitado. Pero se le pediran una serie de datos personales indispensables para cualquier operación comercial.
Los datos solicitados son necesarios para confeccionar la factura de los productos comprados y la dirección física para el envio de su compra.
Para más informació sobre nuestras políticas en el tratamiento de los datos personales visite la sección Terminos y Condiciones.
