Samsung ha protagonizado uno de esos episodios que dejan bastante mal sabor de boca, sobre todo a sus usuarios, porque durante la presentación del Galaxy S26 Ultra la propia compañía comunicó a la prensa que su nuevo panel AMOLED era de 10 bits. Esto, que era un dato técnico normal, implicaba un salto importante en la representación de color en la pantalla y se repitió en numerosas fichas técnicas y coberturas iniciales, pero no era cierto. Samsung mintió deliberadamente sobre la pantalla de sus Galaxy S26 afirmando estos 10 bits, pero les han pillado con el carrito del helado, como era de esperar.
El engaño terminó desmontándose cuando la empresa, la propia Samsung, ante la evidencia de las reviews, confirmó discretamente que la pantalla en realidad es de 8 bits y que lo que se estaba utilizando era una técnica de simulación mediante FRC para aproximarse visualmente al comportamiento de un panel de mayor profundidad de color.
El problema aquí no es tanto la tecnología empleada, que de hecho es bastante habitual en la industria, sino que el dato original fue proporcionado por el propio equipo de marketing de Samsung y no por terceros, algo que ha provocado que muchos medios y creadores de contenido repitieran la especificación creyendo que era correcta. El chiringuito se cayó cuando varios análisis técnicos posteriores, y posteriores comentarios de la propia compañía, terminaron aclarando que no existía ese panel de 10 bits nativo en el dispositivo.
La diferencia técnica es importante porque un panel de 10 bits puede mostrar alrededor de 1.070 millones de colores, mientras que uno de 8 bits se queda en unos 16,7 millones, y aunque la técnica FRC permite alternar colores para simular gradientes más suaves, el hardware sigue siendo de 8 bits, y por tanto, no se trata de la misma tecnología que Samsung había insinuado inicialmente.
"El pastel" estaba desvelado, pero quedaba por saber el motivo, el "por qué" Samsung habría hecho tal cosa sabiendo que sería pillada antes o después.
El querer decir que sus 8 bits + FRC simulan un panel de 10 bits no es lo mismo que decir que, efectivamente, el panel es de 10 bits. El problema es que, el contexto de mercado para que eso fuese realidad sonaba raro, pero Samsung es Samsung y ella misma lo estaba diciendo, ¿quién iba a desconfiar? Nadie, pero realmente, a toro pasado, el análisis era bastante obvio y sonaba raro.
Los móviles competidores, léase el Pixel 10 Pro XL y el iPhone 17 Pro Max, siguen utilizando 8 bits debido a factores como la enorme densidad de píxeles de estas pantallas, el impacto en consumo energético, el mayor ancho de banda necesario en el pipeline gráfico del SoC, la diferencia visual relativamente pequeña a distancias normales de uso y, por supuesto, el aumento de coste que supondría implementar un panel OLED móvil de 10 bits completamente nativo.
Precisamente ese último punto es el que probablemente explique mejor lo ocurrido, porque el Galaxy S26 Ultra se mueve en un mercado extremadamente competitivo donde el coste de los componentes está bajo una presión constante. Añadir un panel de 10 bits real habría encarecido el dispositivo en un momento en el que incluso los fabricantes están intentando contener el precio final o al menos justificarlo con otras mejoras más visibles para el usuario.
Por lo tanto, todo apunta a que estamos ante un caso de comunicación demasiado optimista por parte del departamento de marketing que terminó convirtiéndose en un dato incorrecto amplificado por todos nosotros, la prensa y medios. Algo que, inevitablemente, vuelve a abrir el debate sobre hasta qué punto las características oficiales de los fabricantes deben tomarse al pie de la letra cuando hablamos de tecnologías tan concretas como la profundidad de color de una pantalla.
Sea como fuere, Samsung mintió con el panel de 10 bits de sus Galaxy S26, y quizás tenga que enfrentar demandas colectivas por los afectados.
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