El lanzamiento de las RTX 50 ha movido los cimientos del mercado de las fuentes de alimentación, al menos, en Corea del Sur. La nueva generación de gráficas de NVIDIA, con consumos cada vez más altos, ha obligado a los jugadores a replantearse qué PSU necesitan en sus PC. El resultado, según el último informe de Danawa Research, es claro: la gama de 700W, hasta hace nada reina indiscutible, empieza a perder fuelle frente a modelos de 800W y superiores. La tendencia apunta a que, en muy poco tiempo, la barrera psicológica de los 700W quedará relegada a la gama básica, mientras que el verdadero estándar del gaming moderno pasará a ser mucho más exigente.
A partir de aquí, todo gira en torno a un mismo punto: cómo el consumo de las RTX 50 ha cambiado de golpe las preferencias de los usuarios y, con ello, el equilibrio del mercado de PSU. El cambio, al menos en Corea “la buena” es bastante espectacular para tan breve periodo de tiempo.
Durante dos años, las fuentes de 700W fueron las más populares, con cuotas de venta que alcanzaron un 34%. Pero desde noviembre de 2024, cuando los rumores sobre la llegada de la RTX 50 se intensificaron, su caída fue en picado hasta tocar un 25,9%. La razón es sencilla: las filtraciones ya adelantaban que la RTX 5090 exigiría un mínimo de 1000W y que la RTX 5080 funcionaría de forma segura con 850W o más.
En cuanto se confirmaron estas cifras, los jugadores dejaron de mirar hacia abajo y empezaron a prepararse para el futuro, y eso ha implicado, como muestran los gráficos, rascarse el bolsillo, sobre todo ante el miedo de que su tarjeta termine quemándose.
Ese cambio de mentalidad se reflejó en la subida meteórica de las PSU de 800W, que pasaron del 19,2% al 27,2% en apenas unos meses, colocándose incluso en el primer puesto de ventas en junio de 2025.
Paralelamente, las fuentes de 1000W a 1200W también despegaron hasta llegar al 12,9% del mercado, empujadas por quienes prefieren sobredimensionar algo tan importante como la PSU para no quedarse cortos e intentar evitar problemas de degradación prematura en los cables y la propia fuente.
Lo curioso es que el precio medio de las PSU no se vio demasiado alterado. Los modelos de 700W mantuvieron sus valores prácticamente intactos, y en los de 800W apenas hubo oscilaciones, incluso en pleno furor de rumores. La excepción estuvo en la gama alta: los 1000W–1200W vivieron un pico repentino en enero de 2025, coincidiendo con la presentación oficial de la serie RTX 50, demostración de que la RTX 5090 y RTX 5080 causaron impacto.
Otro indicador de cómo ha cambiado el perfil del comprador es el cableado. Mientras que en 700W todavía mandan los modelos con cables fijos (78,8%), al pasar a 800W la situación se invierte: casi un 72% son ya fuentes completamente modulares. Y en la franja de 1000W a 1200W, prácticamente todos, el 98%, lo son, un dato demoledor que no se explica realmente.
Algo parecido ocurre con las certificaciones: en 700W dominan los niveles Standard y Bronze, pero a partir de 800W lo habitual es Gold, y en 1000W o más se impone Gold (70,9%) y gana terreno el Platinum (25,5%). Esto concuerda con lo que hemos dicho: los 700W son la nueva gama básica.
Todo apunta a que 2025 será recordado como el año en que los jugadores dieron el salto definitivo hacia fuentes de mayor capacidad, marcando un antes y un después en el mercado de PSU, un mercado que ha dinamitado NVIDIA con sus RTX 50.
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