Hemos llegado a un punto en el que Microsoft ha tenido que intervenir dos veces para corregir un problema, un bloqueo, que afectaba directamente al soporte extendido ESU de Windows 10. Primero un aviso erróneo de fin de soporte que confundió a cientos de miles de usuarios y después un fallo más grave que impedía inscribir correctamente los equipos en las actualizaciones ESU.
Por suerte, tras el disparate de terminar con Windows 10 y moviéndose bastante veloz, con la actualización fuera de ciclo KB5071959 ya en marcha la compañía afirma haber reparado tanto el mensaje incorrecto como el asistente de inscripción que fallaba desde principios de mes, garantizando que los dispositivos vuelvan a recibir las actualizaciones de seguridad ampliadas sin interrupciones.
En las últimas semanas vimos cómo un error visual generado por la actualización KB5066791 provocó que Windows 10 versión 22H2 mostrase el temido aviso de fin de soporte incluso en equipos con ESU o LTSC activos.
Esta confusión creció lo suficiente como para obligar a Microsoft a confirmar que no había ningún cambio de política y que el error no afectaba al flujo real de actualizaciones de seguridad, algo que no calmó del todo a quienes ya habían pagado las ESU y no entendían qué estaba ocurriendo. En lo personal, en varios de mis equipos sufrí este error, el último justo ayer cuando me dispuse a actualizarlo y no recordé dicho error hasta que me saltó.
La situación empeoró cuando varios usuarios comenzaron a reportar que el asistente de inscripción en ESU dejaba de funcionar tras la misma actualización. En lugar de completar el proceso, devolvía fallos genéricos y bloqueaba el acceso al programa, impidiendo que los equipos se registrasen correctamente en el soporte extendido.
Esto fue el colmo de los colmos para muchos, porque habían pagado los 30 dólares al estar fuera de la UE. Microsoft localizó el problema en la interpretación incorrecta de los parámetros de soporte y reconoció que el bug afectaba tanto a consumidores como a ediciones empresariales.
Con el diagnóstico ya claro, la compañía decidió lanzar hace dos días y en silencio una actualización fuera de calendario, la KB5071959, para Windows 10 versión 22H2. Este parche actúa en dos frentes: corrige el asistente de inscripción que podía fallar durante el proceso y elimina por completo el aviso erróneo de fin de soporte que había generado tanta preocupación entre la gran mayoría de usuarios.
La actualización incluye además las mejoras de seguridad acumuladas de octubre, de modo que funciona como solución integral del problema. Una especie de todo en uno al estilo de los de Redmond.
La distribución de esta actualización “arregla todo” KB5071959 sigue un patrón muy concreto. Microsoft la está entregando únicamente a los equipos detectados como afectados y no inscritos correctamente en ESU. El método de instalación es el habitual: entrar en Configuración, buscar actualizaciones, aplicar el parche y reiniciar.
Después de eso, y según Microsoft, el usuario debe abrir el asistente de inscripción a ESU para completar el registro y reactivar la recepción normal de los parches ampliados a través de Windows Update. En equipos cuyo registro ya era correcto, la actualización simplemente no aparece, así que no la veremos en nuestros PC “sanos”.
Otra parte importante del proceso se encuentra en los entornos corporativos, sean pequeñas, medianas o grandes empresas. Allí ya no es necesario recurrir a políticas KIR para revertir el fallo visual, puesto que la última oleada de actualizaciones del once de noviembre cubre por completo el problema.
Microsoft solo señala la necesidad de tener instalado el último Servicing Stack Update para asegurar que el sistema de instalación de parches no falle durante la ejecución. Con la corrección ya liberada, podemos asumir que la normalidad regresará en las próximas horas o días en todos los equipos afectados. Quienes aún no han recibido el parche pueden forzar la búsqueda manual o verificar que cumplen los requisitos de la versión 22H2 y del SSU actualizado, pero Microsoft asegura que la distribución será progresiva y global.
Por lo tanto, y resumiendo todo mucho y bastante, la inscripción en ESU vuelve a funcionar tras el bloqueo en Windows 10 y el mensaje de fin de soporte incorrecto desaparece por completo tras aplicar la actualización, la cual, se hará de manera automática. ¿Tan difícil era darle sepultura de una manera honrosa a Windows 10 y como se merecía, Microsoft? Parece que sí, pero ahora, en millones de equipos, uno de los mejores SO de la historia puede descansar en paz.
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