Los Intel Core Ultra 200S mejoran un 9% en Linux consumiendo casi un 15% menos gracias a las actualizaciones de software y BIOS

Matias 6 Comments 2025-11-27 10:43:04

Aunque Arrow Lake-S no ha tenido la acogida que Intel quería, pese a la grandísima cantidad de cambios de la arquitectura y de una sola vez, bajo Linux su rendimiento no fue malo, bastante sólido de hecho, pero estaba por detrás de AMD con demasiada diferencia frente a Windows. Un año después las cifras muestran una evolución que no suele verse en un ciclo de vida tan corto, puesto que los Core Ultra 200S logran un 9% más de rendimiento y, al mismo tiempo, el consumo medio cae unos 20W en cargas sostenidas en Linux.

Lo interesante es que todo ocurre sin cambios de hardware ni revisiones de silicio, solo con trabajo de kernel, drivers y optimización fina. Hay algo más debajo de esos números, y vamos a desgranarlo para entender por qué este salto importa para cualquiera que vaya a montar un Core Ultra 200S en LGA1851, o los futuros Core Ultra 200S Plus como Refresh de estos, que apuntan un poco más alto si cabe.

Intel mejora con software su hardware: los Core Ultra 200S mejoran su rendimiento y consumo en Linux

Intel Core Ultra 200S aumento de rendimiento y disminución del consumo en Linux

Gracias a los compañeros de Phoronix, los cuales han realizado más de 240 test de distinto tipo a un Core Ultra 9 285K, se puede ver perfectamente que Intel está empujando muchísimo en Linux para cerrar la brecha con AMD, y la ventaja que han logrado es casi la que encontramos en un cambio generacional, no es cualquier cosa precisamente.

En el lanzamiento de octubre de 2024 el Core Ultra 9 285K registraba una media geométrica (geomean) de 70,58, mientras que en este mes de noviembre de 2025, con Linux 6.18 y BIOS recientes, esa media sube a 77,05. El salto absoluto es de 6,47 puntos, que se traduce en un +9% de rendimiento extra para estos Core Ultra 200S en Linux.

El comportamiento térmico y energético dibuja un patrón aún más claro. El consumo medio de CPU en batería de pruebas cae de 136W a 116W, lo que marca una mejora del -14,7%. El pico, sin embargo, se mantiene en torno a los 250W (248W en lanzamiento, 252W ahora), señal de que el Turbo Boost Max no cambia, pero sí la manera en la que el sistema gestiona esa potencia en escenarios largos y de estrés. Vistos los datos, la pregunta es obvia, ¿cómo lo han conseguido?

Un trabajo increíble desde el lado de los ingenieros de software destinados a Linux, que siempre están en tela de juicio

Una de las claves es Intel Thermalld y su nueva optimización desde el software. Esta “Daemon” térmica y energética actúa como una capa de control predictiva capaz de ajustar el Boost, frecuencia y límites de potencia antes de que la CPU entre en ciclos de calor–throttle–recuperación. No toca el turbo como tal, pero sí los estados sostenidos.

También optimiza la convivencia entre P-Core y E-Core evitando que una carga “caliente”, alta en definitiva, llegue a un clúster saturado y provoque ineficiencias. Y, por último, suaviza la transición entre perfiles térmicos para evitar oscilaciones que derrochan energía.

La otra mitad de la ecuación llega del trabajo de Intel en el kernel durante 2024 y 2025. Hay 6 mejoras documentadas que explican el cambio: la actualización del driver intel_pstate que ajusta mejor las preferencias energética/rendimiento, las mejoras específicas para P-Core y E-Core en el comportamiento híbrido, el refinamiento del driver intel_rapl para aplicar de forma más precisa los límites PL1 y PL2, la telemetría avanzada del Uncore y su integración en el PMU, la actualización de las tablas ACPI para describir con más precisión la topología de Arrow Lake, y, por último, el refinamiento del Hybrid Scheduling en las ramas 6.7 a 6.18 del kernel.

Uniendo piezas, los datos reflejan un ecosistema más maduro, de eso no hay duda, pero también mucho más rápido, con mejor programación híbrida, telemetría más fina, límites de potencia aplicados con más coherencia y un daemon térmico que actúa como árbitro.

Panther Lake y Nova Lake se beneficiarán de todas estas mejoras

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Arrow Lake-S con sus Core Ultra 200S consigue mantener un Boost útil durante más tiempo mientras reduce la energía total gastada para completar un trabajo en Linux, es decir, más rendimiento con menor consumo, la piedra angular que todo ingeniero desea encontrar.

Es la clase de mejora que debería servir de aviso a quienes siguen pensando que el rendimiento en Linux es estático. Lo interesante será ver si esta tendencia se mantiene con la llegada de más software afinado para LGA1851, pero lo mejor es que esto es la base de Nova Lake, y antes, Intel tiene que seguir optimizando Panther Lake, que es el paso previo a la nueva arquitectura con caché vertical bLLC de 144 MB.

Poco a poco, Linux se va posicionando, casi en silencio, como una alternativa más y más sólida frente a Windows, y cada vez más usuarios dan el salto gracias a mejoras como estas, impresionantes por otro lado al ser prácticamente un salto generacional en rendimiento en solo 1 año y gratis.

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