Lo que parecía una RTX 4080 defectuosa comprada a precio de ganga para poder repararla por cuatro duros terminó siendo un ejemplo, casi de manual, de hasta dónde puede llegar la falsificación de hardware cuando el mercado aprieta. El caso no se descubre por software ni por benchmarks, sino con algo mucho más básico como es abrir la tarjeta y mirar qué hay dentro. Y lo que había dentro no era una RTX 4080 averiada solamente, sino una tarjeta completamente manipulada, montada con piezas reutilizadas y en algunos casos directamente falsas, que, además, tenía soldada una GPU incorrecta.
El técnico que analiza la tarjeta, situado en China, empieza desde una premisa sencilla al recibirla desde un cliente que le pidió, tras comprarla, que la reparase, si es que eso era posible. Hablamos de toda una RTX 4080, rota eso sí, por unos 1000 yuanes, que ya es sospechosa de por sí, pero el usuario se lanzó a por ella con la esperanza de que saliese victorioso tras la compra, y…
La sospecha se convierte rápidamente en certeza cuando aparecen los primeros indicios eléctricos y de manipulación. El técnico ya se olía la tostada y comenzó a tomar mediciones anómalas en bobinas, valores que no cuadran para una GPU de esta gama y, sobre todo, líneas críticas en circuito abierto o en cortocircuito. Antes incluso de desmontar el disipador, la tarjeta ya da señales claras de que algo no encaja y que había sido expuesta a manos ajenas, sean más o menos profesionales.
Al retirar el sistema de refrigeración, el problema deja de ser una teoría a ser una realidad bastante impresionante, para qué negarlo, el trabajo era malo, pero era completo. Algunos de los tornillos estaban sueltos, algunos prácticamente se cayeron solos, señal inequívoca de que la tarjeta ha sido abierta antes.
Esto contradice directamente la versión del vendedor original, que afirmaba que la gráfica solo había sido “mirada” para intentar ver qué le pasaba, pero no reparada, es decir, no habían intentado arreglarla, cosa que, obviamente, estaba muy lejos de la realidad. En hardware, este tipo de detalles evidencian desde lejos que estamos ante una tarjeta donde casi siempre se implica una manipulación previa. Ni es el primer caso, ni va a ser el último, puesto que están proliferando como setas.
El momento clave llega al desmontar la tarjeta para echarle un ojo a la GPU, en teoría, la famosa AD103-300-A1 que todos conocemos de sobra. A simple vista, el chip gráfico está desalineado, desplazado respecto al marco, algo que no ocurre ni siquiera en GPU gravemente dañadas de fábrica.
Una GPU de este tamaño no se mueve sola y los robots no cometen esos errores de medición ni mal calibrados, así que estaba claro que dicho chip había sido colocado manualmente, y además mal. A su alrededor, la VRAM refuerza la sospecha: chips torcidos, soldaduras pobres y señales claras de reutilización. Varias líneas de alimentación de la VRAM, incluida la de 1,8V, estaban en cortocircuito, algo incompatible con un simple fallo accidental.
La comprobación definitiva llega al comparar físicamente la GPU con una AD103 real. La disposición de condensadores no coincide, las marcas del encapsulado están en posiciones incorrectas y los detalles característicos del chip simplemente no están ahí.
El veredicto es claro: no es una AD103 original, pero ¿a qué se correspondía entonces? El técnico identifica la GPU como un chip de portátil, concretamente de una RTX 3060M, al que se le han eliminado las inscripciones originales y se le ha regrabado “AD103-300-A1” con láser. Tremendo trabajo para apenas cobrar 150 dólares al cambio.
Este caso, a la vista de todo lo que desveló el técnico, no va solo de una RTX 4080 falsa que incluye una GPU incorrecta y ya está. Va de cómo el hardware se está convirtiendo en terreno fértil para estafas cada vez más elaboradas, donde el engaño ya no se queda en la etiqueta, sino que llega hasta el propio silicio, su grabado y la soldadura de chips rotos, falsos o degradados.
Hasta los propios chinos caen en las estafas de sus conciudadanos. Por tanto, las gangas normalmente salen caras, muy caras, y te quedas con un pisapapeles y una factura a pagar al técnico de turno por creer que puedes hacer lo que el resto no ha pensado antes, y normalmente, no es así.
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