La industria de los semiconductores se ha convertido en una de las más importantes si tenemos en cuenta la sociedad actual donde cada vez hay más dispositivos que hacen uso de sus chips. Tenemos smartphones, wearables de todo tipo, ordenadores, portátiles, consolas, tablets y ahora con la IA hay una demanda aún mayor. La capacidad de producción actual de la industria es insuficiente en muchos casos y como los precios para construir nuevas fábricas son altos, se requería financiación y ayudas. Así es como nació la Ley Chips tanto de Estados Unidos como de Europa. Nos toca hablar de la Ley Chips de la UE, pues no han podido cumplir con las promesas iniciales y se avecina la "Ley Chips 2.0" que busca, una vez más, que Europa lidere en esta industria.
Fue en 2022 cuando se dio a conocer la primera ley que tenía como propósito invertir una enorme cantidad de dinero en la industria de los semiconductores. Esta fue la denominada Ley de CHIPS y Ciencia de EE.UU. que en teórica iba a conceder un total de 39.000 millones de dólares en subvenciones a las mayores empresas de chips. Aquí es donde hubo complicaciones, pues la iniciativa implicaba que Intel, TSMC y Samsung iban a recibir la mayor cantidad de dinero y no fue hasta años después cuando dichas empresas (y otras) anunciaron la llegada del dinero.
Incluso en 2025, la legislación estadounidense aún no había acabado de entregar esos 39.000 millones prometidos, así que era un proceso a largo plazo y empresas como Intel se quejaban de que no llegaba el dinero. A medida que Estados Unidos anunciaba esto, Europa no quiso quedarse atrás y en 2023 entró en vigor su propia Ley Chips. Esta consistía en entregar más de 43.000 millones de euros a las empresas de semiconductores con el objetivo de atraer talento y aumentar la producción de chips en Europa hasta conseguir alrededor de un 20% de la producción mundial en 2030.
Al ritmo al que va Europa no va a conseguirlo, pues solo ha alcanzado un 11,7% del suministro mundial de chips, lo que implica una subida de un 2% respecto a 2022. Ahora se va a rediseñar la ley y crear la nueva "Ley Chips 2.0" que acelerará el gasto en infraestructura y financiación necesaria para impulsar la cadena de suministros en la UE.
Esta Ley Chips 2.0 también quiere fomentar el acceso a las últimas tecnologías de diseño y fabricación de chips que a su vez mejorarán los resultados y aumentarán la producción para acercarse a su objetivo. Es probable que la UE dedique otros miles de millones de euros a este sector concreto, ya que al final es útil para ayudarle a cumplir su plan. Se informa de que la nueva versión de la legislación podría conseguir hasta 4 veces la inversión actual en semiconductores.
Europa está yendo a contrarreloj para poder alcanzar su objetivo antes de 2030 y tendrá que usar todos los recursos que tenga disponibles para ver si esta vez si puede llegar. Esta iniciativa ha recibido el apoyo de grupos como SEMI que reúne a 3.000 empresas, incluyendo tanto americanas como Intel y NVIDIA como Europeas como ASML, STMicroelectronics e Infineon.
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