En 2026 vamos a ver cómo el precio de las gráficas se despega del suelo de forma bastante agresiva, y no porque de repente se hayan vuelto “de lujo”, sino porque su pieza más crítica está comiéndose el presupuesto: la VRAM. Cuando la memoria pasa a representar en torno al 80% del precio de fabricación de una gráfica, ya en 2026, el resto del producto deja de ser el “motor” del coste final, y se convierte en un acompañante. Lo que vamos a ver es el límite más alto jamás alcanzado para este sector dentro de gaming, donde los precios serán prohibitivos.
Lo interesante es que aquí no hablamos de una subida puntual, sino de una dinámica de meses, con ajustes escalonados y con la duda incómoda de siempre: ¿cuánto de esta escalada va a ser coste real, y cuánto va a ser un mercado que ya se ha acostumbrado a pagar lo que sea por no quedarse fuera? Complicado responder a la pregunta, principalmente, porque el famoso monotema de “oferta y demanda” tiene ya tantos matices que es imposible poder valorarlo en su totalidad.
Se ha "ido de madre" el asunto de la memoria. Desde Corea del Sur llega información fresca que pone contexto y algunos datos a modo de ejemplo de cómo será el año que viene, y... No hay buenas noticias precisamente, como ya tendrás en mente. Si la memoria manda, manda en todo.
El propio planteamiento que se está moviendo en la industria es que AMD empezaría a tocar precios desde enero de 2026 y NVIDIA lo haría a partir de febrero, con la idea de seguir ajustando mes a mes. Eso encaja con un escenario donde el componente que más pesa dentro de la gráfica es, precisamente, el que más se está encareciendo, y donde mantener tarifas de 2025 simplemente deja de cuadrar. Esto lo tocamos en parte hace solo 4 días, pero hoy tenemos más cosas que contar.
El punto clave es el cambio de reparto interno del coste. Cuando se dice que la memoria ya supera el 80% del coste medio de fabricación, estamos aceptando que la tarjeta gráfica se ha convertido, de facto, en un “paquete de memoria con lógica y electrónica alrededor”. Y esto se vuelve especialmente evidente en gamas altas, porque la VRAM no sube solo en capacidad, también en exigencia de suministro, en validación y en presión de precio por la demanda asociada a la Inteligencia Artificial.
Con ese telón de fondo aparece el ejemplo más fácil de entender para cualquiera: una RTX 5090 que se proyecta hacia los 5.000 dólares por todo lo dicho. A tipo de cambio en el día de hoy, 5.000 dólares son aproximadamente 4.250 euros. El problema es que el usuario europeo no compra “al cambio”, compra con IVA, márgenes, logística y, a veces, con un extra de escasez. Por eso el salto a más de 5.000 euros en tienda deja de sonar descabellado si el mercado entra en modo tensión (y más si hay stock limitado o modelos custom con sobreprecio).
Y ojo, porque el contagio no se queda en consumo. En IA y servidor, el golpe puede ser aún más brusco: contratos a largo plazo que se renegocian, memorias como HBM3E empujando el coste del sistema, y una cadena de suministro donde la memoria no solo encarece, también decide quién puede fabricar y cuánto. Si la memoria vuelve a subir con fuerza durante 2026, y todo apunta a ello, el precio de cada tarjeta gráfica no será la noticia, será la consecuencia.
La pregunta real es si el sector va a aceptar que la VRAM sea el cuello de botella permanente, o si veremos estrategias para “comprar tiempo” (configuraciones más conservadoras, recortes de gama, más segmentación artificial).
Porque si normalizamos que el corazón del precio de cada gráfica en 2026 está en la memoria, lo siguiente que normalizaremos es que jugar en gama alta vuelva a ser una afición para bolsillos muy concretos.
Esto ya lo comenté brevemente en un comentario hace días, y aunque es una consecuencia de la situación, la realidad es que el mercado del gaming se está moviendo hacia el streaming, y lo que hoy es un problema puntual extendido en el tiempo, terminará, a juicio de un servidor, como la normalidad.
Además, eliminando las gamas bajas, medias y altas de gráficas al no ser rentables y no tener mercado por los precios, quedando la gama premium como la opción para aquellos que se lo pueden permitir y no quieren jugar con todo en streaming. Los motivos, complejos, pero de nuevo, es la pura rentabilidad y simpleza de un sistema concentrado, fácil de mantener, con menos intermediarios y altamente eficiente, como lo es Netflix, por ejemplo. Y si no, ahí tenemos a Game Pass y GeForce NOW, que son la piedra angular del futuro de los videojuegos y el hardware.
Para poder comprar, aprovechar las promociones y utilizar los medios de pago en nuestro sitio es requisitio estar correctamente registrado. En ningún momento recibirá correo electrónico que no haya solicitado. Pero se le pediran una serie de datos personales indispensables para cualquier operación comercial.
Los datos solicitados son necesarios para confeccionar la factura de los productos comprados y la dirección física para el envio de su compra.
Para más informació sobre nuestras políticas en el tratamiento de los datos personales visite la sección Terminos y Condiciones.
