Ha sido hoy lunes cuando Australia ha activado su nueva ofensiva regulatoria sobre internet, y el efecto ha sido inmediato la popularización de las VPN. En concreto, esta ofensiva regulatoria pasa por impedir que los menores accedan a las webs para adultos y a cualquier otro contenido considerado como dañino. Es por ello que desde el día de hoy, las principales webs para adultos comenzaron a bloquear o limitar el acceso a su contenido a cualquier usuario de Australia. Bloqueo que se soluciona de forma rápida y sencilla recurriendo a una VPN.
Esta medida llega apenas tres meses después de que Australia ya hubiera estrenado una ley que obligaba a las plataformas de redes sociales a restringir la entrada a menores de 16 años. Ahora, mediante los llamados "códigos de material con restricción de edad", se amplía el foco al contenido para adultos y servicios digitales. Esto afecta también a los videojuegos catalogado para mayores de edad, y ciertos chatbots o servicios de IA capaces de generar ese tipo de material. Las obligaciones recaen sobre la industria, no sobre las propias personas que acceden al contenido, y las sanciones por incumplimiento pueden llegar a 49,5 millones de dólares australianos por infracción (30 millones de euros o 35 millones de dólares).
El Comisionado de Seguridad Electrónica (eSafety) defiende que estas normas solo trasladan al entorno digital protecciones que ya existen fuera de internet. Como ejemplo, se indica que fuera de internet un menor no puede entrar a un casino, un bar o una tienda para adultos. Pero la reacción del mercado sugiere que muchos usuarios adultos han entendido la medida como una barrera más que como una simple protección infantil. Es por ello que han recurrido a una VPN para saltarse las restricciones geográficas o verificaciones. Organizaciones de derechos digitales ven previsible ese auge en el uso de las VPN. Por lo que han aprovechado para recordar que algunas pueden aportar privacidad y otras, en cambio, abrir nuevos riesgos si recopilan los datos de usuario como forma de pago. En esencia, las VPN que se ofrecen como gratuitas.
Esta nueva fase de la regulación de internet no se limita a la web para adultos. También afecta a cualquier chatbot capaz de generar material explícito o dañino, grandes proveedores de contenido para adulto online y servicios “guardián” como buscadores y tiendas de aplicaciones. Es por ello que Australia estaba dispuesta a presionar también a los buscadores y tiendas de aplicaciones si los servicios de IA no implantaban controles adecuados, y que muchas plataformas aún no habían explicado públicamente cómo iban a cumplir con la nueva ley.
Australia se ha convertido en el laboratorio regulatorio más agresivos del mundo con el reclamo de la seguridad online infantil. El Gobierno y eSafety sostienen que la red no puede seguir funcionando con menos protecciones que el mundo físico. Los críticos temen problemas de privacidad, filtraciones de datos y un aumento del uso de herramientas de evasión. Y la reacción inicial parece darles la razón a ambos. Se ha visto un mayor control, número bloqueos, más fricción para adultos y se ha disparado el uso de las VPN para esquivar estos problemas.
Así es, que se haya popularizado el uso de las VPN en Australia se debe a que ahora debes aportar información muy relevante a la hora de acceder a las webs para adultos. Atrás quedó esa época donde simplemente marcabas una casilla "+18".
Ahora hay numerosos métodos para certificar que eres mayor de edad, y ninguno de ellos le gusta a nadie. Hablamos desde subir un selfie o un vídeo selfie para su escaneo y recibir una verificación de edad que te deje entrar a la web. Por no hablar de incluso pedirte documentación oficial. Hablamos de una identificación oficial como el DNI/ID, el carnet de conducir, e incluso una tarjeta de crédito.
Evidentemente, sabiendo esto, tiene sentido porqué muchísima gente ha decidido recurrir a una VPN. Sobre todo, por los problemas de privacidad, desconociendo qué puede pasar en el futuro con todos estos datos privados. Todo ello pese a que la eSafet y el Gobierno de Australia indica que los datos no se comparte, y no se sabe "quién visitó qué". Pero claro, sale más barato pagar una VPN que regalar tu información biométrica.
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