Intel ha dado un paso importante para pulir el rendimiento de sus GPU con arquitectura Xe3 dentro de su próxima arquitectura Panther Lake como CPU. Dada las críticas de los OEM, donde solo rescataban el rendimiento de la GPU, cuando no se colgaba, y vistas las filtraciones de los Slice que tendrá, corregir errores era una parte vital dada la cercanía del lanzamiento. Ahora, una serie de parches para la GPU Xe3 de Panther Lake recientes se ha centrado en atacar cuellos de botella muy concretos, tanto en la planificación de instrucciones como en la gestión de registros, y el resultado ha sido una mejora palpable en juegos de última hornada, desde NBA 2K23 hasta Baldur’s Gate 3, con hasta un +18% de ganancia de FPS.
Lo cierto es que algunos desarrolladores han pasado una batería de pruebas y el resultado medio, el llamado Geomean, es mucho menos espectacular, con solo un 2,4% de mejora media. Lo importante es que Intel está consiguiendo revertir la situación a falta de dos meses para su llegada, y puede que, si siguen así, la arquitectura deje de recibir mofas varias.
Según el desarrollador de Intel, Francisco Jerez, la clave de estas optimizaciones está en equilibrar dos factores que suelen ir de la mano: el uso de registros y el paralelismo de subprocesos. Lo que ha explicado en Gitlab dentro del apartado de Mesa, con la llegada de VRT, algunas cargas de trabajo sufrían un efecto paradójico: al buscar más eficiencia, se terminaba aumentando el consumo de registros y, como consecuencia, el rendimiento se resentía.
Para solucionarlo, el compilador ahora es capaz de analizar con más detalle cuándo conviene priorizar la latencia y cuándo es mejor favorecer el paralelismo de hilos. Esto está muy bien desde el punto de vista técnico, pero no se queda solo en teoría.
Gracias a la reintroducción de la heurística SIMD32, basada en un análisis estático mejorado, se ha conseguido un balance más fino entre el ancho de las instrucciones y la carga real que soporta la GPU.
¿Y qué ocurre en la práctica? Pues es fácil de entender, porque eso significa que la decisión de usar SIMD16 o SIMD32 se toma de forma más inteligente, según lo que realmente beneficie al motor gráfico en cuestión, lo cual es clave para optimizar el rendimiento en cualquier condición.
Las pruebas hablan por sí solas: se registran aumentos de rendimiento que superan el 18% en títulos exigentes como NBA 2K23 en 4K Ultra, y mejoras sostenidas de entre un 3% y un 10% en juegos tan variados como Ghostrunner 2, Space Engineers o Hogwarts Legacy.
Eso sí, no todo es gratis. El peaje llega en la fase de compilación, donde los tiempos se alargan alrededor de un 25% en shader-db. Pese a ello, el consenso es que compensa, ya que el salto en rendimiento es demasiado atractivo como para dejarlo pasar. Sea como fuere, otro desarrollador, Kevron Rees, ha lanzado una serie de pruebas reales en juegos para ver si estos parches funcionaban.
Al revisar las pruebas, se aprecia una tendencia clara, porque las optimizaciones centradas en reactivar el análisis estático SIMD32 ofrecen un repunte generalizado en el rendimiento de los juegos, aunque con matices según el título que se mire.
Por ejemplo, en la primera gráfica, donde se miden cargas pesadas como Borderlands 3, Cyberpunk 2077, Hitman 3 y Hogwarts Legacy, el patrón es evidente. En todos los casos se pasa de una referencia en torno a 1,0 a valores que van del 1,08 al 1,3 tras aplicar la mejora. Borderlands 3 destaca como el gran beneficiado, con un salto cercano al 30%. Cyberpunk 2077 también marca diferencia, superando el 15%.
Hitman 3 y Hogwarts Legacy muestran incrementos más contenidos, pero igualmente relevantes, entre un 10% y un 8%. Es decir, hablamos de ganancias consistentes en títulos AAA que exprimen la GPU Xe3 de Panther Lake y estos parches consiguen sacar más rendimiento de ella.
La segunda gráfica amplía la perspectiva al incluir un abanico mucho más amplio de benchmarks, desde Unigine Superposition hasta Black Myth: Wukong. Aquí los resultados son más estables: el promedio global marca una mejora del 2,4%.
Aunque pueda parecer modesto, lo interesante es que se trata de un repunte homogéneo en casi todos los juegos. La mayoría se mueve en márgenes de entre +1% y +3%, con algunos picos en torno al 5%.
El balance final es claro y habla bien de lo que está haciendo Intel, ya que en cargas de trabajo exigentes y con escenas complejas, la reactivación del análisis estático SIMD32 desbloquea un extra de rendimiento notable.
Se puede decir abiertamente que, en conjunto, estas gráficas mostradas más los datos de Francisco Jerez refuerzan la idea de que Intel ha acertado al recuperar este enfoque, incluso si ello supone un mayor coste de compilación. Principalmente, porque el rendimiento aumenta bastante.
Intel tiene todavía algo más de dos meses para lograr mejorar los datos que hemos visto hoy, ¿lo conseguirá? ¿Evitará las mofas de Pathetic Lake finalmente cuando lance la arquitectura general y sus CPU? Por lo pronto, lo que podemos decir es que estos parches a Xe3 le han sentado muy bien y que la confianza en Panther Lake pende de ese único hilo, el de su GPU.
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