La autoridad antimonopolio de la India se ha puesto firme tras lo acontecido por los azules durante los últimos 8 años y ha impuesto una multa a Intel. La multa, en concreto, es de 27,38 crores de rupias, lo que equivale a unos 3 millones de dólares, que no es mucho y menos para un gigante como es la compañía de Lip-Bu Tan, pero no es lo económico lo importante, sino el precedente que sienta para el futuro. El motivo de la demanda es porque Intel aplicó una política de garantía que se considera discriminatoria en el mercado de CPU de escritorio en la India. ¿Qué han hecho exactamente? Sigue leyendo y alucina.
La mentira y las trampas tienen las patas muy cortas, y sin embargo, se han podido dar durante años en ciertas condiciones, normalmente ocultas a quien vigila, gracias a artimañas sofisticadas. Lo malo de esto es que, cuando cazan al culpable, a veces, la condena es corta o barata, pero el precedente está ahí y en caso de repetir lo hecho, todo el peso de la ley terminará cayendo contra el infractor. Por eso, Intel sabe que el juego con este tema ha terminado, o se expone a un problema inmensamente mayor.
El tema trae cola, porque la controversia jugando con las fronteras y las tiendas complicó todo desde el punto de vista legal. Según se informa desde el propio país asiático, la política de Intel consistía en solo ofrecer garantía a las CPU de escritorio compradas a través de distribuidores autorizados en la India. Si un cliente compraba un producto en otro país, aunque fuera a través de un distribuidor autorizado, no podía solicitar la garantía en la India. En su lugar, debía hacerlo en el país donde compró el producto.
Lo que parece razonable en un primer momento realmente no lo es, y mucho menos legal. La Competition Commission de la India considera que esta política es abusiva porque limita la libertad de elección de los consumidores y los importadores paralelos.
Además, considera que esta política genera un efecto adverso en los usuarios indios porque les impide acceder a mejores precios, así que la maquinaria legal se puso en marcha desde los de Santa Clara, y no, no han ganado el caso.
La multa inicialmente calculada era del 8% del promedio del volumen de negocio de Intel en este segmento. Sin embargo, se redujo a 27,38 crores debido a la retirada de la política en 2024, una jugada muy inteligente de los azules que amortigua, y mucho, el impacto de la multa. Además, Intel deberá informar sobre la retirada de la política y presentar un informe de cumplimiento.
Esta multa no se debe a nada que tenga que ver con el rendimiento de la CPU ni a cuestiones de diseño, arquitectura o similar, solamente aplica a la garantía sobre las CPU “Boxed”, que, si bien son todos los procesadores de la gama Core, también hay algunos Xeon de WS incluidos, pero muy raros en India. La demanda hace referencia a cómo Intel gestionó la garantía en un mercado donde tiene una posición dominante, y esta es otra de las claves, porque el indio promedio prefiere Intel a AMD en pleno 2026, curioso cuanto menos.
Por lo tanto, la CCI ha multado a Intel con un mensaje muy claro de cara al futuro: las políticas comerciales no pueden utilizarse para perjudicar a consumidores e importadores, incluso en sectores tecnológicos altamente concentrados. Lo que podía haber sido un golpe económico mucho mayor al final ha sido calderilla para los azules, pero deja el precedente de cómo actuaron, antes y durante del proceso. Queda por ver si cometerán otro error similar después.
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