Huawei ha dejado claro que ya no quiere jugar en segunda división por detrás de Intel, NVIDIA y AMD. En Shanghái, la compañía china presentó sus planes más ambiciosos hasta la fecha en GPU y potencia de cómputo, una estrategia con la que busca desafiar directamente a NVIDIA en el corazón de la Inteligencia Artificial. Tras años de silencio forzado por las sanciones estadounidenses, Huawei ha reaparecido con una estrategia en hoja de ruta propia para sus GPU de IA Ascend y CPU Kunpeng, además de un as bajo la manga: su propia memoria HBM, hasta ahora dominio exclusivo de Micron, SK Hynix y Samsung.
La compañía eligió bien el momento. El anuncio se produjo en un clima donde China ha intensificado la presión contra NVIDIA, acusándola de prácticas monopolísticas y ordenando a sus gigantes tecnológicos que congelen compras de sus GPU de IA. Con este telón de fondo, el mensaje de Huawei es evidente: China ya no se limita a resistir, quiere liderar, y para ello, tienen una estrategia dedicada en exclusiva a las GPU de IA que durará 3 años.
Eric Xu, presidente rotatorio de Huawei, no se anduvo con rodeos en el evento Connect 2025:
“Seguiremos un ciclo anual de lanzamientos y duplicaremos la potencia de cómputo en cada generación”, aseguró.
La secuencia ya está marcada: tras el Ascend 910C de este año, llegarán el 950 en 2026, el 960 en 2027 y el 970 en 2028. Una cadencia agresiva que busca recortar distancias con NVIDIA a base de músculo y constancia, pero sobre todo, potencia.
Pero lo que más llamó la atención fueron los supernodos Atlas, auténticas bestias diseñadas para interconectar miles de chips a velocidades extremas. El Atlas 950, previsto para finales de 2026, integrará 8.192 GPU Ascend, mientras que su sucesor, el Atlas 960 de 2027, elevará la cifra hasta los 15.488.
Lo que no se dijo en la presentación es que la estrategia requerirá una sumatoria de hardware constante.
Xu se mostró confiado: estos sistemas superarán a cualquier rival en todas las métricas relevantes. Con ellos, Huawei quiere contrarrestar las limitaciones en fabricación de semiconductores avanzados con su experiencia en redes y el respaldo de la infraestructura energética china.
El plan no se detiene ahí. También veremos nuevas generaciones de los procesadores de servidor Kunpeng en 2026 y 2028, una muestra de que Huawei busca abarcar todo el espectro del cómputo de alto rendimiento, desde el chip básico hasta la nube.
Lo que está en juego no es únicamente la supremacía técnica, sino la narrativa de poder. Para Pekín, Huawei es el escaparate perfecto de que la autarquía tecnológica no es un ideal lejano, sino una estrategia en ejecución. Y en esa partida, cada anuncio de chip no es solo un avance de producto, sino un movimiento calculado en el tablero geopolítico, y Trump estará bien atento, como Huang.
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