Intel ha puesto sobre la mesa una de las propuestas más polémicas en rendimiento de CPU de los últimos años, y a la vez, una muestra de ingeniería de software increíble. Su herramienta iBOT (Intel Binary Optimization Tool) promete mejorar el rendimiento sin tocar el código fuente del juego o programa, actuando directamente sobre el binario en ejecución, pero... Geekbench ya ha reaccionado, y lo ha hecho poniendo en duda la validez de los resultados que se obtienen con esta tecnología iBOT activa debido a que modifica el código de escalares a vectores.
Como ya vimos en su correspondiente artículo, con datos de rendimiento reales incluidos, iBOT es un sistema de optimización dinámica que analiza cómo se ejecuta un programa en tiempo real y reorganiza sus instrucciones para mejorar la eficiencia. Según Intel, utiliza perfiles de ejecución recogidos por hardware (HWPGO) para detectar cuellos de botella como fallos de caché, mala predicción de saltos o uso ineficiente de recursos, y aplica una capa de traducción que modifica el orden y tipo de instrucciones sin recompilar el software. Lo que no dijeron es realmente lo interesante del asunto.
Aquí entra el punto clave que señala Geekbench en un nuevo comunicado oficial que lanzó anoche. Según sus pruebas internas, iBOT no se limita a ajustar pequeños detalles como decía Intel, sino que puede transformar la forma en la que se ejecuta el código, favoreciendo ejecuciones más paralelas mediante vectorización, cuando es posible.
En términos prácticos, para aterrizarlo y que se comprenda, esto significa que ciertas cargas pasan de procesarse de forma escalar a utilizar instrucciones SIMD, ejecutando múltiples datos por ciclo en lugar de uno solo. En escenarios concretos, esto dispara el rendimiento de forma notable. No es hacer trampa, es hacer mucho más eficiente el código con algo transparente para el usuario a costa de un mínimo lag de entrada.
Los números no son cualquier cosa, y es cierto que varían dependiendo de cómo esté creado el programa a probar. Intel habla de mejoras medias en torno al 8%, con picos que alcanzan el 18% e incluso superan esa cifra en casos muy concretos. Sin embargo, en benchmarks sintéticos como Geekbench 6 se han detectado incrementos mucho más agresivos en subtests específicos, llegando a rozar el 40% en determinadas cargas.
Esto no responde a un aumento real del IPC de la CPU, sino a una ejecución más eficiente del código bajo condiciones muy concretas, muy específicas. Tanto es así, que entre la versión 6.3 y 6.7 de esta suite de benchmark las diferencias son notables.
Teniendo en cuenta que han probado un Core Ultra 9 386H en un MSI Prestige 16 AI+, los datos son bastante reveladores. En Geekbench 6.3, el impacto de iBOT sí se refleja en la puntuación global, aunque lejos de las cifras espectaculares de algunos subtests. En Single-Core pasa de 2.955 a 3.119 puntos, lo que supone un +5,5%, mientras que en multi-core sube de 16.786 a 17.705 puntos, otro +5,5%. Es decir, aquí sí vemos una mejora clara y alineada con el discurso de Intel de ese +8% medio, aunque ligeramente por debajo. No es un salto radical, pero sí consistente en ambas métricas.
Sin embargo, en Geekbench 6.7 la situación cambia por completo. En Single-Core prácticamente no hay diferencia, pasando de 2.938 a 2.937 puntos (+0,0%), mientras que en Multi-Core apenas sube de 16.892 a 17.045 puntos, un +0,9%. Esto indica que Geekbench ha ajustado sus pruebas o mitigado el efecto de iBOT, reduciendo drásticamente su impacto en la puntuación global, es decir, es más vectorial que escalar.
La lectura es bastante fácil de comprender, porque el comportamiento de iBOT depende completamente de cómo esté diseñado el benchmark, lo que refuerza la idea de que no estamos ante una mejora uniforme del hardware, sino ante una optimización del código que puede quedar neutralizada según el test.
Como conclusión final, Geekbench advierte de un problema evidente, ya que estos resultados dejan de ser comparables con ejecuciones estándar. La herramienta no puede detectar fácilmente si iBOT está activo, lo que introduce una variable oculta en las mediciones. Además, al modificar dinámicamente el comportamiento del binario, se rompe la premisa básica de un benchmark consistente: ejecutar exactamente el mismo código bajo las mismas condiciones.
Que Geekbench haya detectado que iBOT cambia el código de escalares a vectores evidencia que Intel ha puesto en el mercado una herramienta que puede cambiarlo todo, y no en vano, ya se la está llamando el DLSS de las CPU. La diferencia es que ahora sabemos, en gran parte, cómo lo hace.
¿Responderá AMD a este iBOT con un software para los Ryzen? Si Intel se ha acercado peligrosamente a los rojos con los Core Ultra 200S Plus con iBOT, Nova Lake-S pinta mucho mejor con su bLLC.
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