Fujitsu se mete de lleno en la carrera por la Inteligencia Artificial con un movimiento que apunta directamente a lo más alto del mapa de los semiconductores de la mano de Rapidus: chips a 1,4 nm diseñados específicamente para inferencia. No hablamos de una GPU al uso ni de un intento más dentro del ecosistema de aceleradores típico, sino de una NPU propia pensada para centros de datos y supercomputación, con producción prevista en Japón y bajo una hoja de ruta que fija 2029 como horizonte. ¿Alguien dijo “NVIDIA”?
La jugada no va solo de rendimiento, sino de control, porque aquí es donde el movimiento empieza a tener más sentido dentro del contexto global.
El proyecto tiene cifras muy claras, muy a lo japonés. Fujitsu estima un coste de 58.000 millones de yenes, unos 363 millones de dólares, con el gobierno japonés cubriendo aproximadamente 2/3 de la inversión a través de NEDO. Esto implica financiación pública directa para levantar un desarrollo que no se limita al diseño, sino que busca cerrar todo el ciclo dentro del país. La fabricación recaerá en Rapidus, el nuevo gigante nipón a modo de FAB que antes deberá consolidar su nodo de 2 nm entre 2027 y 2028, paso previo imprescindible antes de saltar a los 1,4 nm.
Lo que parece es que Japón quiere correr antes de aprender a andar, pero eso solo se cumplirá si la aceleración a base de dinero público no cumple con las previsiones. Igualmente, al menos a nivel técnico, el planteamiento también está definido. No es un chip para entrenamiento de modelos, sino para inferencia, donde la eficiencia energética manda.
Las NPU permiten ejecutar cargas de IA con menor consumo que una GPU en muchos escenarios, especialmente en despliegues masivos dentro de centros de datos. Esto encaja con la dirección que está tomando el sector, donde el coste energético empieza a ser tan crítico como el rendimiento bruto. NVIDIA, por ejemplo, apuesta por las LPU, así que realmente la carrera es en inferencia pura y dura, más si cabe para esas fechas.
El otro pilar es la integración con CPU propias, de nuevo, muy a lo NVIDIA. Fujitsu ya trabaja en sus procesadores Monaka basados en arquitectura Arm, con configuraciones de hasta 144 núcleos. Estos procesadores están pensados para sistemas HPC como el sucesor de Fugaku, lo que deja claro que la idea es construir una plataforma completa: CPU más NPU bajo un mismo ecosistema, sin depender de soluciones externas, sin depender de EE.UU. o China.
Aquí es donde el movimiento cambia de dimensión, porque Japón no está lanzando un producto aislado, está intentando reconstruir una cadena completa en semiconductores avanzados. Es decir, desde el diseño y fabricación hasta el despliegue dentro de sus propias fronteras. En un contexto donde NVIDIA domina la IA y TSMC controla la fabricación más avanzada, este tipo de iniciativas buscan reducir dependencias y ganar margen estratégico.
El calendario es ambicioso y los riesgos evidentes, porque es un ritmo muy parecido al de Intel y TSMC. Pasar de 2 nm a 1,4 nm en pocos años no es trivial, y menos aún para un actor, Fujitsu, que está reconstruyendo capacidad industrial desde cero, por mucho que esté Rapidus y el gobierno detrás. Pero la dirección está marcada: menos dependencia, más especialización en IA y un enfoque claro hacia eficiencia en inferencia. Todos se están posicionando, y entre tanto, en Europa ni soñamos con poner dinero para una iniciativa similar, mientras tanto, Japón, desde cero, llegará a ser competitiva antes de 2030.
Para poder comprar, aprovechar las promociones y utilizar los medios de pago en nuestro sitio es requisitio estar correctamente registrado. En ningún momento recibirá correo electrónico que no haya solicitado. Pero se le pediran una serie de datos personales indispensables para cualquier operación comercial.
Los datos solicitados son necesarios para confeccionar la factura de los productos comprados y la dirección física para el envio de su compra.
Para más informació sobre nuestras políticas en el tratamiento de los datos personales visite la sección Terminos y Condiciones.
