Las GPU de inteligencia artificial están alcanzando cifras de potencia que hace apenas tres años parecían imposibles. Y mientras los aceleradores como Blackwell Ultra o las futuras Vera Rubin y Feynman de NVIDIA se acercan a los 4.400 vatios de consumo, la refrigeración se convierte en el cuello de botella más crítico. Frore Systems lo sabe bien, y su nueva LiquidJet DLC Coldplate promete resolver ese problema con un enfoque que mezcla física térmica y técnicas de fabricación propias de los semiconductores para poder manejar así esas cargas térmicas del futuro.
Hasta ahora, las placas frías tradicionales, conocidas como Coldplates, utilizaban microcanales bidimensionales tallados en cobre, obligando al fluido a recorrer largos trayectos con gran resistencia hidráulica y pérdidas de presión. Esto va a cambiar porque nos vamos a los sistemas de refrigeración en 3D, y sí, no es una broma, ya es real.
Frore cambia las reglas con una estructura tridimensional de microcanales de chorro de bucle corto, que concentra el flujo justo donde el chip, GPU en este caso, genera más calor. En la práctica, y según dice la compañía, esto multiplica la densidad de disipación hasta los 600 W/cm2, reduce cuatro veces la pérdida de presión y mejora un impresionante 50% la capacidad de eliminación de calor por volumen de fluido.
Esto que parece, y es, disruptivo en la industria de la refrigeración tiene una ventaja añadida muy clara que la compañía ha recalcado por motivos obvios que vamos a ver. Y es que asegura que LiquidJet es directamente compatible con los sistemas actuales de refrigeración líquida y puede adaptarse al mapa térmico de cualquier chip, sea CPU o GPU. En otras palabras, se puede fabricar una placa a medida para cada chip a medida.
Esto no solo reduce la complejidad del sistema, sino que le permite a los grandes centros de datos y técnicos e ingenieros el crear una refrigeración líquida cambiando un solo componente y algún que otro tubo a poco que se redimensione el sistema adecuadamente en flujo y presión interna.
Esa flexibilidad se consigue gracias a un proceso de fabricación similar al de una oblea metálica, con técnicas de grabado y unión que permiten estructuras tridimensionales micrométricas. El resultado es una eficiencia térmica que ya duplica a la de las mejores placas frías del mercado.
Según Frore, el sistema ha sido probado con la GPU Blackwell Ultra de 1.400 W, logrando mantener la temperatura estable bajo carga máxima. Pero lo más interesante es que LiquidJet no se detiene ahí: está preparada para las próximas generaciones de NVIDIA, incluidas Vera Rubin (1.800 W), Rubin Ultra (3.600 W) y Feynman (4.400 W).
En esos niveles, el diseño 3D y la baja pérdida de presión no son un lujo, sino más bien una necesidad para evitar el throttling térmico y mantener las frecuencias estables durante largos periodos de entrenamiento intensivo. Quizás, hablar de 4.400W en este caso se debería hacer desde el punto de vista de la simple viabilidad de las GPU Feynman, aunque también es cierto que no hay demostraciones insitu para opinar con más conocimientos.
La idea de Frore es trasladar a la refrigeración líquida el mismo salto que su sistema AirJet consiguió en portátiles ultrafinos. Y, si los datos se confirman, la nueva tecnología podría permitir que los aceleradores de IA funcionen a plena carga sin comprometer la fiabilidad del silicio ni el consumo energético del sistema de bombeo.
Menos presión significa menos energía de bomba y mejor PUE (eficiencia energética del centro de datos), algo que repercute directamente en los costes operativos de las granjas de servidores y más, ahora que con la IA el consumo está descontrolado.
En un contexto en el que las GPU de IA duplican su potencia térmica cada pocos años, las soluciones como LiquidJet podrían pasar de ser un accesorio a formar parte del propio IHS del procesador.
Y si ese es el camino que marca Frore, el futuro del enfriamiento de hardware no estará en los disipadores de cobre tradicionales, sino en microestructuras diseñadas como si fueran chips, hechas para enfriar otros chips. Sobra decir que un sistema como este LiquidJet DLC Coldplate sería una delicia en cualquier sistema de refrigeración líquida custom actual, dejando el delta de temperatura mucho más cercano a ambiente.
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