Éxodo en Intel: las fugas de talento golpean de nuevo a la división de CPU Xeon para servidores

Matias 6 Comments 2025-09-13 10:43:05

El gigante azul vuelve a estar en el punto de mira. Intel vive una nueva oleada de salidas de peso en su cúpula, justo en un momento en el que intenta recuperar terreno frente a AMD y otras empresas que usan arquitecturas Arm, las cuales cada vez pisan más fuerte en el mundo de los servidores. Para ser concretos, hablamos de la marcha de Ronak Singhal, arquitecto principal de la línea de CPU Intel Xeon, siendo la última pieza que se mueve en un tablero corporativo marcado por rotaciones constantes, retrasos en proyectos clave y una fábrica en Ohio que sigue sin despegar. ¿Podemos hablar ya de crisis en los azules o todavía es demasiado pronto para la hecatombe?

La noticia de la dimisión de Singhal abre la puerta a un debate inevitable sobre el futuro inmediato de los Xeon. Y es que hablamos de un ingeniero que llevaba casi tres décadas en la empresa, con un papel clave en la definición de arquitecturas que marcaron época.

Ronak Singhal se marcha de Intel tras una trayectoria increíble, y tras Holthaus, confirma la limpieza de viejas glorias de la cúpula de la empresa

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Formado en Carnegie Mellon y con más de 30 patentes a su nombre, Singhal fichó por Intel en 1997 tras pasar por Cyrix. Tras el programa de rotación interna de ingenieros, se convirtió en uno de los responsables directos de los procesadores Haswell a 22 nm y Broadwell a 14 nm, diseños que dieron forma a gran parte del mercado de PC de aquella década. Posiblemente una de las épocas doradas de Intel.

Sus aportaciones también tocaron de lleno a las familias Core y Atom, que fueron cruciales para extender la presencia de Intel en distintos segmentos. La división de servidores, sin embargo, ha vivido años complicados. AMD controla ya alrededor del 41% de los ingresos de este mercado, mientras que las CPU basadas en Arm suponen un 25% de la cuota, según datos de Dell’Oro y Mercury Research.

El retraso de Sapphire Rapids fue un golpe duro, y permitió a su rival ampliar ventaja en núcleos, frecuencias y ancho de banda. No obstante, el lanzamiento de las CPU Granite Rapids en otoño pasado ha servido para acortar distancias, y Clearwater Forest los mete otra vez en la pelea por los servidores.

Singhal no es el único en hacer las maletas. Sailesh Kottapalli salió en enero, Lisa Spelman se marchó en verano para liderar Cornelis Networks, y hasta Justin Hotard abandonó la dirección de centros de datos para ponerse al frente de Nokia. Ryan Tabrah, que sustituyó a Spelman, apenas aguantó siete meses en el cargo.

La reestructuración ha llegado incluso a la parte más alta del organigrama. Intel confirmó que su directora de Productos, Michelle Johnston Holthaus, deja el puesto, mientras que Kevork Kechichian, procedente de Arm, será el nuevo líder del grupo de ingeniería de centros de datos. Jim Johnson se encargará de la división de clientes, y Srini Iyengar asumirá la dirección de una unidad central de ingeniería recién creada.

Como vemos, los cambios son espectaculares y no se habían visto de tal calado jamás en la historia de Intel, así que la marcha de Ronak Singhal de Intel solo confirma la tendencia a echar de buenas a primeras a gente que ha estado en la empresa desde hace décadas.

Nadie quiere hablar, las salidas intentan ser pactadas y con una sonrisa, la realidad parece ser diferente

Intel-despide-a-Michael-Johston-Holthaus

Intel, preguntada directamente por varios medios de comunicación sobre la salida de Singhal, se limitó a confirmar el hecho y evitó dar más explicaciones. El propio Singhal no respondió a las solicitudes de comentario.

La incertidumbre no solo afecta al área de procesadores, ya que el ambicioso proyecto de la planta Ohio One también se está viendo golpeado por la fuga de personal. Kevin Hoggatt, que había sido pieza clave en las relaciones de la compañía con las administraciones de Biden y Trump, anunció en LinkedIn su marcha después de haber estado presente tanto en la colocación de la primera piedra como en actos institucionales.

A él se sumaron Toby Starr, Sanjay Patel y Tom Marshall, todos vinculados a la iniciativa de fundición. Tres años después de su anuncio, la FAB de Ohio sigue sin señales de producción avanzada y, según algunos informes, no estará lista hasta 2031. Es, posiblemente, el golpe más duro que va a tener que enfrentar los azules.

En paralelo, las instalaciones de Oregón atraviesan recortes de inversión y despidos, lo que pone más presión sobre los planes de fabricación de semiconductores en suelo estadounidense. Por ahora, el objetivo de Intel es contener pérdidas y asegurar que sus proyectos den beneficios reales antes de seguir prometiendo grandes saltos en la producción local.

Y entre tanto, IFS y sus nodos son cuestionados, los OEM atacan a las nuevas arquitecturas y AMD no hace más que aplastar cada intento de competitividad de su rival. Malos tiempos para el gigante azul, que no levanta cabeza por ahora y tiene que ser ayudado hasta por el gobierno. Que rueden cabezas es solo una parte de este puzle, aun sin resolver.

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