No sabemos qué está ocurriendo con el hardware tope de gama de la generación actual, pero por alguna razón no paramos de ver problemas. Ya ocurrió cuando se empezaron a comprar RTX 4090 y estas llegaban a arder, con los adaptadores 12VHPWR fundidos. Si eso ya de por sí fue una muy mala noticia para todos aquellos que querían comprar la mejor GPU, desde hace un tiempo tenemos también malas noticias de las CPU tope de gama de Intel. Los problemas de estabilidad son una realidad, pues ahora se han realizado pruebas que determinan que la gran mayoría de i9-14900K no son estables con el perfil automático y solo la mitad de i9-13900K lo aguantan, por lo que Intel debe hacer algo al respecto.
Muchas veces hemos mencionado como Intel está luchando con AMD exprimiendo al máximo todo lo que puede con sus arquitecturas actuales. Esto lo hemos visto desde hace varias generaciones, con procesadores de Intel como los i9 que con 24 núcleos seguían siendo insuficientes para superar a AMD, salvo que las frecuencias subieran más de la cuenta. Así es como hemos acabado con procesadores que primero superaban los 5 GHz y a día de hoy llegan a 6 GHz en el caso de los últimos que ha lanzado.
Estas frecuencias tan altas están siendo un problema para Intel, pues el voltaje y consumo se disparan. Si bien podemos pensar que es tan sencillo como poner un disipador bueno y que este se encargue de refrigerar correctamente el procesador, no siempre funciona así. Los problemas de estabilidad también han ocurrido con disipadores de aire de gama alta y líquidas, por lo que tampoco es la solución. De hecho, si esta lo fuese, Intel no se habría tenido que pronunciar respecto a esto ni el resto de marcas tendrían que haber puesto de su parte.
La situación respecto a los procesadores no ha cambiado y de hecho, podemos verlo en las pruebas de estabilidad de los i9 13900K y 14900K. El encargado de probarlas indica que ha comprado al menos 100 de ellas, pero la mayoría presentaban problemas. Estos han sido los resultados de las pruebas en las que se han empleado distintos perfiles y placas base:
Como podemos ver en los resultados de las pruebas de estabilidad, en modo automático, de cada 10 CPU i9-13900K solo funcionan bien 4 o 5 y en el caso de los i9-14900K únicamente 2, un 20%. Estos resultados son totalmente inaceptables para un procesador tope de gama con capacidad de overclock como es este. El hecho de que un perfil automático (limitado a 253W) de la placa base, el cual debería funcionar perfectamente en la inmensa mayoría de casos, provoca inestabilidad, deja bastante que desear frente a lo que se desea en estas CPU.
De hecho, podemos ver que las placas base de serie Z provocan más inestabilidad precisamente por estar diseñadas para el overclocking y el límite de consumo es más elevado que los 253W de la serie B. Igualmente, aun empleando estas o reduciendo el valor de "Load Line Calibration", tampoco conseguimos elevar demasiado la probabilidad.
Con los perfiles que han lanzado ASUS, MSI y otras, es posible limitar las placas Z y aumentar la estabilidad, pero tenemos pérdidas de rendimiento. Intel culpaba a las placas base por los ajustes que ofrecían, pero no parece que esta sea la única causa. Tendrá que buscar otra solución antes de que más usuarios se vean afectados y el problema escale a un mayor número de personas.
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