La escena que está ocurriendo entre bambalinas es surrealista y otro claro ejemplo de lo roto que está el mercado de la DRAM en este momento. Y es que un fabricante de memoria está llamando a varios retailers para intentar recomprar sus propios módulos de RAM y poder cumplir otros pedidos. Si lo sumamos a plazos de entrega que algunos clientes ya están recibiendo para diciembre de 2026, queda claro que el mercado de DRAM se ha roto por dentro mucho más de lo que parecía desde fuera.
Si ya dijimos que dicho mercado había explotado, realmente nos quedamos cortos, puesto que la situación está llegando a un punto donde los fabricantes están en plena ola de pánico lanzando medidas desesperadas para poder cumplir con los acuerdos y plazos, los cuales, se han vuelto imposibles por métodos normales.
¿Cómo hemos pasado de chollos en DDR5 este verano a fabricantes pidiendo “devolverles” la RAM y a lead times de más de 1 año para nuevos palés de módulos? Es lo que muchos se están preguntando en la industria, y como bien sabemos, las noticias y los movimientos corren tan rápido que los tiempos de reacción parecen más propensos para una IA que para un ser humano.
Según se informa desde dentro de la industria, el primer síntoma grave es ese movimiento absurdo a primera vista: marcas del estilo de G.Skill o Crucial contactando con grandes cadenas tipo Best Buy para recomprar módulos que ya estaban en sus estanterías. No es marketing, es pura desesperación para reubicarlos en otros clientes con contratos firmados que no se pueden fallar. Cuando la cadena de suministro se invierte así, es que el sistema ha entrado en modo pánico total y las medidas serán cada vez más "locas".
El segundo indicador es incluso más preocupante para cualquiera que monte o venda PC en este momento. Hay comerciales de fabricantes de RAM que ya están diciendo a integradores y tiendas que cualquier pedido adicional de DDR5 realizado ahora mismo no tiene garantía de entrega antes de diciembre de 2026. No hablamos de modelos de memoria "raros", complicados de encontrar, ni de configuraciones exóticas, sino de palés estándar para equipos de sobremesa y portátiles.
La falta de stock de seguridad por miedo a las guerras de tarifas, y la tendencia a la baja de precios durante el verano, empujaron a muchos a no almacenar memoria cuando todavía era relativamente barata. Ahora, esa decisión explota en la cara de toda la cadena.
El resultado es un mercado donde la memoria ya no fluye de forma natural desde los fabricantes hacia los retailers, sino que rebota. Van y vuelven los mismos módulos mientras todo el mundo intenta optimizar qué cliente es más prioritario y dónde se puede rascar más margen. Y en medio de ese juego están el usuario doméstico, las pequeñas tiendas y los integradores que viven de montar PC a medida.
La parte más incómoda es que nadie puede prometer una normalización rápida, simplemente eso es una quimera en estos momentos. Incluso aunque el “boom” de la Inteligencia Artificial se desinfle un poco, que no lo parece, los contratos ya firmados y la capacidad productiva que está migrando a HBM y memorias para centros de datos no se reordenan en 3 meses. Como mínimo, la primera mitad del próximo año va a ser un ejercicio de supervivencia y de búsqueda de oportunidades puntuales de stock.
La pregunta que nos queda es sencilla y cruel tras ver por qué el mercado de la RAM está roto: ¿cuándo volverá a ser razonable comprar “un simple kit de DDR5” sin sentir que estamos entrando en una puja? Y quizá la respuesta realista sea que, durante un tiempo, la RAM va a dejar de ser un componente aburrido y predecible para convertirse en el cuello de botella que define qué PC podemos permitirnos montar. No importa que te salga el dinero por las orejas, simplemente, en breve, no tendrás stock para comprar lo que quieras, si no lo que te dejen, es así de triste, así de duro. El mercado de la RAM está roto y repararlo llevará demasiado tiempo.
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