Dolby ha llevado a Snapchat a los tribunales mediante una demanda por algo que parecía una tontería al principio, pero que va mucho más allá de una simple disputa de patentes: el control real de la compresión de vídeo que mueve Internet. La compañía acusa a Snapchat de, nada menos, que usar su tecnología en procesos clave como la codificación, decodificación y transcodificación sin pagar licencias, apoyándose en estándares como HEVC y también AV1. Según la demanda, esas tecnologías no solo están presentes, sino que son esenciales para ofrecer vídeo con buena calidad y menor consumo de datos, lo que impacta directamente en la experiencia del usuario y en el negocio de Snap. ¿Cómo afectará esta demanda de Dolby a Snap en Internet?
El conflicto no nace de la nada, porque el proceso ha llevado su tiempo. En concreto, Dolby ha estado intentando que Snap firmara una licencia a través de Access Advance, el pool que agrupa patentes de vídeo, pero la negociación no llegó a ningún sitio, y claro, al cerrarse en banda el siguiente paso estaba claro.
Mientras tanto, entre idas y venidas, reuniones y salidas de tono, Snap siguió operando exactamente igual, donde la demanda apunta a que estaban utilizando esos codecs en su backend para adaptar los vídeos a distintos dispositivos y condiciones de red, algo que forma parte del ADN de cualquier plataforma moderna de contenido.
Aquí entra el punto más delicado: el códec AV1, posiblemente, el más usado en este momento en todo lo que tiene que ver con Internet. Este códec se ha vendido durante años como la gran alternativa libre de royalties frente a HEVC, impulsado por gigantes tecnológicos bajo la promesa de eliminar costes de licencia.
Dolby desmonta esa idea en el propio documento, en la propia demanda contra Snap y explica que AV1 no parte de cero, sino que reutiliza conceptos técnicos ya existentes en HEVC, incluyendo bloques fundamentales del sistema de compresión. Y esos bloques, según Dolby, siguen estando protegidos por patentes.
El resultado es incómodo para la industria del streaming. Aunque AV1 se promocione como abierto, su implementación real puede estar tocando propiedad intelectual de terceros. De hecho, Dolby afirma directamente que posee patentes que se utilizan tanto en HEVC como en AV1, y que nunca ha aceptado licenciar esas tecnologías bajo las condiciones del ecosistema AV1. El lío es tremendo, y por tanto, quien use ese códec podría necesitar pagar igualmente. En otras palabras, no se va a salvar nadie.
Snap, según la demanda, es consciente de todo esto, aunque lo niega, y de hecho, Dolby afirma que no solo utiliza HEVC para reducir bitrate manteniendo calidad, también ha incorporado AV1 en su infraestructura y optimiza el streaming en función de si el dispositivo lo soporta. Todo esto, siempre según Dolby, sin licencia.
El trasfondo es demoledor: la guerra entre modelos. Por un lado, los códecs tradicionales con licencias organizadas en pools, mientras que, por otro, la promesa de un estándar abierto que elimine esos costes. Si esta demanda prospera, el mensaje cambia por completo, porque AV1 dejaría de ser ese refugio “gratuito” que muchos daban por hecho, y ya sabemos lo que eso significa para cualquier empresa que se base en streaming. Léase Apple TV, Netflix, Amazon Prime Video, HBO Max y un largo etc…
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