Para inaugurar el 2026, China ha impuesto una nueva regla industrial para su industria de semiconductores para favorecer la independencia tecnológica: usar un 50% de equipamiento fabricado en el país. Así es, a partir de ahora, China exige a los fabricantes de chips que amplíen o construyan nuevas fábricas a utilizar al menos de un 50% de equipos de producción nacional. Si bien esta directiva no se ha publicado oficialmente, ya se está aplicando como requisito para la aprobación de proyectos de expansión.
Al igual que Estados Unidos limita el acceso de cualquier tecnología a China, pues China ahora busca reducir aún más su dependencia de compañías extranjeras. Y más aún cuando hablamos de reducir su dependencia de tecnología extranjera en cuanto a semiconductores. Y es que hay que reconocer que ha sido la propia Estados Unidos la que empujó a China a esta independencia tecnológica años atrás con las prohibiciones y añadiendo a la lista negra a las principales compañías chinas como Huawei. Huawei ha sido el máximo ejemplo de independencia tecnológica. EE.UU. le obligó a crear su propio hardware para teléfonos inteligentes y ordenadores, e incluso su propio sistema operativo alejándose de Android y Windows. El objetivo de independencia se aceleró en 2023, que fue cuando Estados Unidos endureció y aceleró los controles de exportación que terminaron restringiendo la venta de chips avanzados y herramientas de fabricación a empresas chinas.
Si bien esta nueva regla no está documentada en leyes o regulaciones públicas, ya se está aplicando como algo necesario para acceder a las aprobaciones estatales para la construcción de nuevas fábricas o ampliaciones. Existen excepciones para las líneas de producción muy avanzadas, como pueda ser la fundición más avanzada del país, SMIC. Y es que aún la industria china no es capaz de ofrecer un ecosistema local competitivo en cuanto a ciertas herramientas y equipos. Pero donde China si es competente, se busca que al menos el 50% de toda esta maquinaria sea comprada a fabricantes nacionales para acelerar y respaldar esta industria local que está volcada en buscar la independencia tecnológica.
Gracias a esta iniciativa, empresas chinas como Naura Technology y AMEC están experimentando un impulso significativo en pedidos y crecimiento. Por lo que la norma funciona, que es favorecer a los proveedores domésticos. Naura, en particular, ha avanzado rápidamente en áreas como equipos de etching (grabado por plasma) y limpieza, recuperando terreno donde antes dominaban proveedores extranjeros. Que estas compañías aumenten sus ventas significan seguir recibiendo recursos para reinvertir en investigación y desarrollo y poder seguir mejorando su tecnología frente a sus homólogos extranjeros.
Hay que recordar que este movimiento no es más que el movimiento de un peón de una partida de ajedrez. Y es un nuevo impulso estatal cara a construir una cadena de suministro de semiconductores más autosuficiente. Gracias a los fondos "Big Fund", el gobierno chino ya ha inyectado cientos de miles de millones de yuanes para ayudar a la industria nacional, por lo que ahora la industria tiene las herramientas necesarias para buscar que las compañías extranjeras sean ahora las perjudicadas por las deciciones impulsadas desde Estados Unidos.
Como vencedores está Naura y AMEC, pero al otro lado, compañías como Applied Materiales, con sede estadounidense, es la más perjudicada. Hasta ahora, era el mayor proveedor de equipos de fabricación de chips en China. Y tiene un serio problema, China representa entre el 30 y 35% de sus ingresos trimestrales. Por lo que si ahora Naura y AMEC reemplazan gran parte su tecnología, esta compañía lo notará con creces.
Otras compañías muy afectadas son Lam Researh, especialista en etching y deposition. China era su segundo mayor mercado. Para terminar, está KLA, la cual dominaba en el negocio de la inspección y metrología avanzada. Si bien China ha invertido fuertemente en alternativas locales, si bien no están al mismo nivel, irá experimentando una pérdida progresiva de mercado. Evidentemente, hay un claro perdedor, Estados Unidos.
La independencia tecnológica de China ha forzado a EE.UU. a invertir sin límites. Por no hablar de aceptar equipamiento peor a corto plazo, y también a construir su propio ecosistema completo. Pero China avanza más rápido, es capaz de invertir más dinero, y su mercado es capaz de absorber toda la producción. Por lo que realmente el daño no es cuánto deja de ganar una marca en concreto, sino que es geopolítico y estructural.
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