ASUS vuelve a estar en el punto de mira por un problema que no tiene nada que ver con el hardware en sí, sino con cómo está configurado mediante su software, su firmware para ser concretos. Según una investigación abierta por varios usuarios de forma desinteresada, en varios portátiles ROG se ha detectado una posible implementación incorrecta del bus PCIe que conecta CPU y GPU, generando inconsistencias en latencia y gestión energética. El problema no es realmente este, sino que ASUS estaría contraviniendo las normas y reglas del PCI-SIG en sus portátiles, y no lo reconoce.
El origen estaría en el firmware (UEFI), concretamente en cómo se manejan ciertos parámetros críticos como el LTR (Latency Tolerance Reporting), lo que acaba traduciéndose en microcortes, stutter y comportamientos erráticos del sistema. Hasta el punto llega el tema, que los teclados también están involucrados.
La clave está en entender cómo se coordinan CPU y GPU a nivel de PCIe, porque aquí es donde empieza realmente el problema que ASUS podría tener que corregir vía BIOS y firmware. A nivel técnico, PCIe utiliza el mecanismo LTR para que cada dispositivo indique cuánta latencia puede tolerar antes de que su rendimiento se vea afectado.
Esto es fundamental para que el sistema gestione correctamente los estados de ahorro de energía, como ASPM o los estados L1 y L1.2. En los casos analizados que están reportando los usuarios, algunos ya los vimos como el del fTPM, la GPU declara una tolerancia de 0 ns, es decir, no admite ningún retraso, mientras que el Root Port de la CPU está configurado con valores en torno a 765 µs.
Esta discrepancia rompe la coherencia del sistema, ya que el controlador PCIe puede decidir entrar en estados de bajo consumo asumiendo que hay margen, cuando en realidad la GPU no lo permite. Tanto es el problema que genera un “lag” (por llamarlo de alguna manera, un delay, un retraso) en el teclado de algunos portátiles, haciendo que no se pueda ni escribir bien, porque muchas veces las palabras se entrecortan.
El resultado es bastante claro cuando se observa en funcionamiento, y es precisamente lo que sufren los usuarios. Cada vez que el enlace entra en un estado de ahorro energético, la reactivación introduce latencias adicionales que no deberían existir. Esto se traduce en picos de latencia DPC, interrupciones que llegan tarde y un comportamiento inconsistente del sistema. En la práctica, aparecen síntomas como stuttering en juegos, audio con cortes, retrasos en el teclado o incluso pérdida de fluidez general en tareas aparentemente simples. No es un fallo permanente, sino intermitente, lo que lo hace aún más difícil de diagnosticar para el usuario medio.
Desde el punto de vista de la especificación PCI-SIG, no se trata de una rotura física ni de un riesgo eléctrico, sino de una implementación del software, del firmware de los portátiles de ASUS para con las reglas del PCI-SIG que no respeta el comportamiento esperado del estándar. El sistema debería tomar siempre como referencia la tolerancia más baja, pero aquí parece que el firmware está ignorando ese principio o aplicándolo de forma incorrecta.
La solución, al menos sobre el papel, es relativamente directa. ASUS tendría que corregir estos valores en el firmware, alineando la configuración del Root Port con la tolerancia real de la GPU o ajustando correctamente las políticas de ASPM para evitar estados que introduzcan latencias indebidas con la CPU.
También podría forzar ciertos estados de energía más conservadores para evitar estos picos. En cualquier caso, hablamos de un problema que no requiere cambios de hardware, sino una revisión profunda del comportamiento de la BIOS mediante un firmware exclusivo con la solución para cada modelo de portátil. No es tan difícil, ni mucho menos. La pregunta es si ASUS lo reconocerá públicamente o si acabará llegando como una corrección silenciosa en futuras actualizaciones. Opinen en los comentarios.
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