Que AMD se ha impuesto en el terreno del gaming no lo discute nadie, y aunque es cierto que esta ventaja viene dada por la caché vertical en sus CPU, la compañía está aprovechando el tirón mediático y de rendimiento que tiene ahora mismo sobre Intel. Hasta tal punto llega este tirón, que los precios de sus procesadores han experimentado un salto histórico. Los datos que facilitó AMD indican que el ASP, es decir, el precio medio, de los Ryzen de sobremesa y portátiles, lo que AMD denomina su segmento cliente, subió un 42% respecto al año anterior. Es un cambio de tendencia que entierra definitivamente la idea de la marca como la opción barata frente a Intel y establece una posición dominante del mercado, a la cual, le está sacando máxima rentabilidad.
Este giro merece atención porque encierra mucho más que un simple ajuste de precios al alza. Es la consecuencia directa de una ventaja competitiva que se ha consolidado en los últimos dos años, y ahora pasa su factura a modo de un coste más alto para las CPU.
En juegos y en tareas que exigen potencia bruta AMD ha tomado la delantera, sobre todo con la primera. Con Zen 5 y la nueva generación de Ryzen AI 300 los benchmarks han dejado de ser un terreno favorable a Intel y cada vez más jugadores optan por comprar un Ryzen como primera opción. Ese dominio en gaming ha permitido a AMD elevar precios sin frenar la demanda, y de hecho, en ciertos países Intel está muy cerca de vender una sola cifra porcentual frente a AMD. Imposible de imaginar hace solo 5 años.
Los números hablan por sí solos. En el trimestre cerrado en junio los ingresos de la división cliente alcanzaron los 2.500 millones de dólares lo que supone un 67% más que en 2024. Lo llamativo es que este crecimiento no vino solo de vender más sino de vender mejor. De hecho, el mix de ventas se desplazó hacia procesadores de gama alta, los más deseados por cualquier jugador.
La propia compañía especificó que ese 42% de aumento en ASP fue el principal motor de la subida. En otras palabras, AMD está capitalizando su posición de liderazgo en rendimiento para reforzar su margen en consumo, y el comprador está pasando por el aro para obtener lo mejor y lograr la mayor cantidad de FPS en su PC.
Este patrón no es exclusivo del mercado doméstico. En el terreno de los servidores Forrest Norrod, vicepresidente ejecutivo de Soluciones para Centros de Datos de AMD, lo resumió con claridad hace unos días:
“Cobramos más por nuestros procesadores que nuestro competidor y la razón es que ofrecemos un valor superior.”
Aunque se refería a los procesadores EPYC para data centers, la lógica es la misma que en los Ryzen de sobremesa. Si el producto ofrece más se cobra más. AMD está jugando una carta que antes solo pertenecía a Intel, la del valor percibido.
Ahora bien, este escenario abre incógnitas. Fabricantes como GPD han admitido que los nuevos Ryzen AI 300 son tan caros que duplican el coste de la generación anterior y eso tensiona a los integradores de portátiles y consolas. En consumo muchos usuarios empiezan a notar que montar un PC con CPU Ryzen ya no es sinónimo de ahorrar, y en cambio, Intel, en su posición debilitada, intenta apretar en precio/rendimiento.
El cambio de percepción es profundo. AMD ha dejado de ser la opción de bajo coste para convertirse en un referente premium. ¿Ha dejado de ser la empresa del pueblo?
Los datos no mienten y tenemos un claro y rotundo sí. Es lo que pasa cuando dominas el mercado, que lo aprovechas y pones el precio que estipules mediante tus análisis al consumidor. Si AMD cree que el jugador puede pagar un 10% más por obtener una mejora de un 20%, subirá el precio, que, por otra parte, es lo que lleva haciendo NVIDIA muchos años, desde las GTX 900 concretamente.
Por ello, la competencia es necesaria e interesante, porque costes aparte, un monopolio deja al usuario con una peor gama de productos en rendimiento / precio que si hubiese competencia real. Lo que está claro es que AMD no va a bajar el pie del acelerador hasta que Intel logre competir de tú a tú con su caché vertical, ya en Nova Lake, y ahí, podríamos ver, si se diera el caso, otra lucha de precios interesante para todos.
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