Toda la inversión que está realizando, y realizará, TSMC en EE.UU. tiene un coste que asumiremos los usuarios y empresas que compremos los productos de sus socios. El primero en hablar abiertamente de ello ha sido AMD, los cuales a través de su CEO ponen cifras claras con acote a lo que veremos en pocos meses: una subida de precios en sus CPU de entre el 5% al 20%, pero hay matices que conviene entender.
La fecha de comienzo para que esto ocurra será a finales de este mismo año, ya que TSMC estará lista para producir en masa lo que AMD le encargue. Y vista la política de Trump, los distintos acuerdos de aranceles con países, destacando a Europa y su controvertido +15%, resulta que al presidente estadounidense le importa bastante poco la competitividad de sus empresas, y el motivo es bastante simple.
Las declaraciones recogidas por Bloomberg tras un evento sobre IA donde la propia Lisa Su comentó abiertamente lo que era un secreto a voces y ya adelantamos hace casi dos meses es ahora una confirmación y realidad, que, por otra parte, necesita matización:
"Los chips fabricados en EE.UU. serán más de un 5% más caros, pero menos de un 20% más costosos en comparación con piezas similares fabricadas y producidas en Taiwán".
TSMC ya comentó que el rendimiento de sus FAB en suelo yanki será prácticamente idéntico a las que tienen en su país, y esto explica un poco lo que vamos a ver realmente en las tiendas. La idea es que la mayor parte de la producción se mueva a EE.UU., y por ello, el aumento y subida de los precios comentados, pero AMD no explica o especifica qué CPU o GPU se fabricarán en uno u otro país.
Como sabemos, la estrategia de TSMC, Taiwán y EE.UU. se lanza por dos motivos: el más que probable intento de invasión de China a la isla, y la necesidad de devolver la producción a suelo de Trump para rivalizar en producción con su gran rival mundial. El coste "no importa", y esto es una realidad que duele, porque tanto usuarios como empresas pagarán la subida que toque de precios, sea un 5%, un 10% o un 20% según el producto que se cree.
¿Por qué sabemos esto a ciencia cierta? Porque la propia Su lo ha dejado caer con otra declaración polémica en un intento de justificación abierta:
«Debemos considerar la resiliencia de la cadena de suministro. Lo aprendimos durante la pandemia».
Dividir la producción entre EE.UU. y Taiwán usando una empresa extranjera para ello, siendo el principal socio clave y no habiendo tenido problemas es, realmente, una excusa para tapar lo arriba escrito. Por último, el porcentaje de subida será gradual, y esto sucederá así por otro motivo muy simple: el packaging.
La razón es conocida por muchos, ya que AMD debe seguir exportando ciertos chips, normalmente para las GPU de IA y CPU con caché vertical, a Taiwán, puesto que el empaquetado se debe seguir realizando en la isla por razones de fabricación, algo que se paliará en el tiempo cuando las instalaciones en Arizona estén completas, sobre 2027.
Ahí será cuando sepamos qué productos aumentarán su precio y cuáles no. De darse el caso de ser las CPU Ryzen o las GPU Radeon, hablaríamos de entre 50 y 75 dólares de más para la gama media de manera ponderada y según el modelo, cifra nada despreciable en un presupuesto actual para un PC.
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