Hoy nos topamos con una noticia que marca un antes y un después en el ecosistema de las iGPU de Intel. A partir del pasado 19 de septiembre de 2025, Intel segmenta los procesadores de 6ª a 14ª generación, junto con varias familias Atom, Pentium y Celeron, los cuales entran en un modelo de soporte que ya podemos catalogar como heredado dentro de los drivers de iGPU. En otras palabras, todas estas generaciones y arquitecturas seguirán recibiendo drivers, sí, pero ya no habrá optimizaciones para juegos ni mejoras de rendimiento, solo parches críticos y correcciones de seguridad. Y claro, las críticas han llegado por doquier.
Si lo miramos de frente, esto implica que todas esas CPU lanzadas en los últimos años, es decir, Tiger Lake, Rocket Lake, Alder Lake, Raptor Lake y sus Refresh por el camino, dejan de estar en la primera línea del desarrollo de los drivers gráficos de Intel. Por tanto, hay una rotura, un antes y un después que, curiosamente, habla bien de la compañía, por una parte, y mal por otra.
La compañía lo ha dejado claro para intentar calmar las aguas antes de escuchar la tormenta: las actualizaciones llegarán cada trimestre, o antes si se detecta una vulnerabilidad grave. El soporte Día 0 para juegos, una de las grandes banderas con las que Intel intentaba acercarse a los gamers en el terreno de los integrados, pasa directamente a la historia en esas series y arquitecturas, a saber, porque la lista es larga:
Incluso la GPU dedicada Intel Iris Xe DG1 entra en la lista. En definitiva, hablamos de toda una era de procesadores que pasa al cajón de “mantenimiento” donde solo tendrán parches de seguridad como tal.
Detrás de esta decisión se esconde la estrategia de Intel de enfocar recursos en las generaciones que realmente impulsan su negocio gráfico. Con Meteor Lake, Arrow Lake y Lunar Lake presentes, más las futuras GPU dedicadas basadas en Battlemage, y sobre todo Celestial, no tiene mucho sentido seguir destinando tiempo a optimizaciones en CPU e iGPU que ya cumplieron su ciclo principal.
A cambio, la promesa de Intel es mantener drivers seguros y estables para las arquitecturas arriba nombradas, algo que para el usuario medio puede ser suficiente, aunque los entusiastas del gaming lo vean como una retirada en toda regla. Por todo lo dicho, Intel también ha separado los paquetes de drivers: habrá uno independiente para los procesadores afectados, lo que marca aún más la división entre lo “nuevo” y lo “heredado”.
En el lado positivo, los drivers para generaciones actuales seguirán con la dinámica de lanzamientos mensuales, incluyendo mejoras de compatibilidad en juegos el mismo día de su estreno.
La compañía no renuncia a competir en el terreno del gaming, incluso después de su acuerdo con NVIDIA, simplemente concentra el esfuerzo en lo que está ya en el mercado como novedad, y lo que tiene que venir. Todo esto era esperable tras los miles de despidos de la compañía y la reestructuración interna.
Las nuevas arquitecturas Arc van a precisar de todos los recursos disponibles en Intel, y por ello se segmenta los drivers para las iGPU. Esperemos que, entre otras cosas, lleguen más fuertes al lanzamiento de Panther Lake, donde Celestial como arquitectura gráfica es la gran baza y novedad.
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